¿Las rupturas amorosas son culpa de la relación con los padres?

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Héctor era un joven de 35 años que había tenido 4 relaciones de pareja. Sin embargo, seguía soltero. Héctor venía de un hogar disfuncional producto de un divorcio, sus padres se separaron cuando él tenía 9 años y desde que él empezó a emparejarse, todas y cada una de sus relaciones terminaban mal. ¿La razón? Héctor tenía una pésima relación con su madre, quien era muy dependiente de él y se solía inmiscuir en sus problemas amorosos mientras que con su padre, su relación había sido ausente por muchos años. Héctor acudió a consulta psicológica para saber la razón de tantas relaciones infructuosas y el especialista luego de analizar su entorno, niñez y circunstancias de crecimiento, determinó que la causa principal por la que terminaba con todas sus relaciones era la relación insana que mantenía con sus progenitores.

Casos como el anterior se ven a diario en muchas consultas de psicólogos. Aunque se crea que la causa de las rupturas amorosas tenga su origen en otros elementos, lo cierto es que el verdadero origen está en la relación que se mantiene con los padres.

El psicólogo humanista Gerardo Castaño, quien es citado por la web codigonuevo.com en uno de sus artículos, señala que el hecho de que el origen de las rupturas amorosas sea el tipo de relación con los padres reside en “la cantidad de intimidad que existe en las relaciones sentimentales. La primera vez que ponemos en práctica las dinámicas de intimidad y confianza es en el entorno familiar. Por eso en las relaciones de pareja solemos practicarla del modo en que la hemos entendido en casa, con los padres. Sin embargo, nuestro comportamiento en otros escenarios más sociales como el laboral o el grupo de amigos, donde la intimidad y confianza son menores, depende más de otros elementos”.

Esto sucede porque el patrón de apego que se establece en la infancia influye en la relación con la pareja. Por supuesto, esta relación puede cambiar con el tiempo y la madurez adquirida en la etapa adulta, pero si se trata de una relación disfuncional con los padres, podría repetirse con todas las parejas.

Por ejemplo, un niño que haya sido extremadamente mimado durante su infancia posiblemente delegue todos los esfuerzos y tareas en la pareja y por ende se convierta en una pareja dependiente lo que producirá muy posiblemente que todas sus parejas finalmente lo abandonen.

Los padres marcan el curso de la vida sentimental de las personas. Depende de la relación que se haya tenido con los padres y del tipo de relación que ellos hayan tenido que una persona pueda tener relaciones exitosas durante su adultez.

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Los patrones de relaciones son enseñados por los padres, pueden ir desde disfuncionales hasta plenos y conscientes. En el caso de que los niños crezcan en un hogar donde la dependencia y la manipulación emocional sean los protagonistas, muy posiblemente este niño de adulto repetirá estos patrones en su vida amorosa y tendrá muchas relaciones infructuosas.

Si por el contrario, un niño crece en un ambiente donde los sentimientos son plenos, correctos, y son llevados de manera muy madura, probablemente tendrá relaciones basadas en esta misma premisa y consecuentemente sea más exitoso en sus relaciones de pareja.

La voluntad de los hijos para cuidar de sus padres depende en gran medida de la percepción que se tenga de ellos y de su sentido del deber personal. Lo mismo sucede con las relaciones de pareja, la tendencia de cuidar de los compañeros sentimentales será producto del patrón aprendido por la relación con los padres.

En algunas relaciones entre padres e hijos en las que estos se niegan a dejarlos crecer, se produce lo que se conoce como infantilización de los hijos. En este caso, el padre o madre se comporta de una manera en que no reconoce el crecimiento del hijo hacia la adultez.

Esto hace que los hijos, ya en edad adulta tengan relaciones de pareja infantiles, inmaduras e incapaces de enfrentar aspectos que requieran de mayor madurez y conciencia adulta. Un caso en particular son esas relaciones en las que las peleas por caprichos son más comunes que los momentos de felicidad y plenitud.

Un caso de padres que infantilizan a los hijos en edad adulta es la expectativa de estos a que se haga y se diga lo que ellos pretenden y a que se acepte solamente lo que esté apegado a sus valores y creencias.

Otro caso que refleja la influencia de los padres en las rupturas amorosas son las relaciones que terminan por que uno de los dos miembros sea controlador o manipulador. Existe gran probabilidad de que en la infancia de ese individuo se haya establecido un patrón de manipulación sentimental por parte de sus padres que en edad adulta le impide tener relaciones exitosas.

Fuente: masfarodevigo.es

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