¿Por qué es bueno hablar del suicidio en casa? Descúbrelo aquí

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El suicidio es una de las primeras causas  de muerte de personas entre los 15 y 44 años de edad en el mundo. 

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de la mitad de los intentos son protagonizados por jóvenes de entre 15 y 29 años, lo cual es alarmante para la sociedad tecnológica en la que vivimos.

Es por ello, que ahora se busca hablar de este hecho para educar a los jóvenes respecto a sus razones y consecuencias, a fin de prevenirlo.

Y los medios de comunicación tienen un rol importante en esta labor por su influencia y alcance de masas a través de las redes sociales, pese a que tradicionalmente se cree que informar acerca de esta causa de mortalidad incita a los jóvenes a hacerlo.

Pero, ¿qué tal si lo abordamos desde casa?, para fomentar la información que reciben los chicos desde Internet, en la calle o la escuela.

Hablar a tus hijos de lo que significa el suicidio es un avance para que entiendan que no hay razón justificable para cometer este acto, pero lo debes tratar con cuidado. Por eso, aquí te damos algunas recomendaciones para saber cuáles puntos tocar y cuáles no al conversar sobre el suicidio.

De lo que Sí debes hablar

Haz referencia al suicidio como un hecho y no como un logro

 Para los jóvenes que han intentado quitarse la vida, este acto es considerado un logro ante el mundo oscuro y cruel en el que piensan que están. Por eso, es mejor verlo como una causa de muerte a secas.

Resaltar la labor de las autoridades

Explícales sin tabú a los adolescentes el trabajo de las autoridades en los hechos, cómo actúan y lo que hacen para resolver estos casos, muchas veces sin recursos, y cómo afecta a la familia. Porque en casos de suicidio se tiende a subestimar a las autoridades.

– Muéstrales las cifras relevantes y oficiales

La Organización Mundial de Salud tiene en su sitio web datos históricos y recomendaciones valiosas para que los jóvenes sepan que el suicidio es una causa de muerte bastante reseñada y que hay alternativas existentes que también terminan matándolos.

Identificarse con una de esas cifras puede ser alentador en la lucha para reducir la tasa de suicidios a nivel mundial.

Infórmalos acerca de los recursos de ayuda disponibles: Centros comunitarios, líneas telefónicas, etc.

La idea es que ellos sepan cómo atacar un posible intento de ellos mismos o de sus compañeros. Por eso, tienen que saber los factores de riesgo y las señales de alarma, en caso de que lo presencien o sean los protagonistas.

– Incentívalos a crear grupos para transmitir la información a familiares, allegados y amigos de jóvenes que pudieran estar considerando el suicidio o que ya vivieron esa terrible experiencia

Mientras más educados estés tus hijos en tu casa, mejor responderán al estímulo que se le da en la escuela respecto a este debatido tema y podrán discernir con criterio al momento de pensar en el suicidio como opción para acabar con sus problemas.

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De lo que NO hay que hablar… ni hacer 

De imágenes o notas referentes al suicidio

Lo conveniente es informar no comentar ni detallar estos casos.

– Describirles el método de suicidio muy seguido

Y en este punto se involucra a los medios de comunicación, que con su poder y alcance ponen en riesgo la vida de adolescentes confundidos al detallar seguido cómo se suicidan las personas. Si tú sabes lo que ocurrió en un hecho de suicidio, omite detalles y comenta lo preciso.

– Atribuir el hecho a religión o cultura

Por mucho tiempo se creyó que los jóvenes japoneses se suicidaban por su cultura exigente, disciplinaria y orientada al orden. 

Pero desde 2014, esta creencia fue desmontaba y se supo que los nipones recurrían al suicidio por problemas depresivos relacionados con su entorno, la falta de amigos, principalmente y de conocimiento.

Lo mismo pasa con los chicos bomba que usan los mal llamados “musulmanes” del terrorismo. Ni la religión ni la cultura tienen que ver con el suicidio, es una decisión personal de cada individuo en medio de un estado mental decadente del que no es consciente. 

Si tus hijos consiguen entender que el poder de decidir sobre continuar viviendo o no es completamente de ellos, vas por buen camino.

– Culpar al suicida y a sus familiares

Cuando les hables de un caso en específico a modo de referencia, no señales al suicida como el culpable del hecho.

Son pocas las personas que se quitan la vida estando completamente en sus cabales, y mucho menos responsabilices a sus familiares, ellos son los más afectados.

Los suicidas no siempre son depresivos ni lo hacen porque simplemente se “quieren morir”. Existen teorías psicológicas que hablan de la inhibición, imitación por herencia familiar o por un trastorno en específico.

No obstante, está demostrado que hablar del tema con un joven reduce  posibilidades de que si quiera lo intente. Lo ideal es que comprenda hasta dónde puede llegar su falta de conocimiento sobre el tema para tomar tal decisión, y lo más importante, es que los sepan desde el amor.

 

Fuente: cuerpomente.compsyciencia.com

 

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